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Viaje a las profundidades del ser

Viaje a las profundidades del ser

Por: VIVIendo Enarmonía

¡AVISO DE TRIPULACIÓN!

Le damos la bienvenida a bordo, Estimado/a pasajero/a,

Reciba una cordial acogida a este viaje, ¡el que marcará un antes y después en la historia!

Está siendo embarcado/a en el vuelo “Covid 19”, creado a raíz de la pandemia de adormecimiento que vive la humanidad desde hace mucho tiempo. La tierra está lastimada y necesita un descanso de la especia humana; ustedes también están heridos.

Es primordial confinar a toda esta especie por un tiempo y alejarlos de su hogar, mientras encuentran las respuestas necesarias.

Le informamos que no puede retirarse del avión; tendrá que, obligatoriamente, volar y navegar con nosotros. No sabemos el tiempo que tomará la tierra para sanarse; mientras tanto, usted verá todo lo que suceda en tierra por medio de unas pantallas y estará obligado a enfrentarse con usted mismo/a y con un camino lleno de incertidumbre.

El itinerario de vuelo es el siguiente: un trayecto extenso por las profundidades de su ser. Sabemos que puede no ser de su agrado y que en este instantes sienta que no tiene opción, pero la realidad es que sí la hay. Usted creará el destino final de este viaje, por medio de sus pensamientos, emociones y acciones. Tiene una segunda oportunidad. Podrá crear su destino oscuro, sin vida ni satisfacción; o su destino lleno de vida, posibilidades y luz, para hacer de la tierra y de su experiencia, algo extraordinario. Y por último, pero no menos importante, le informamos que se le ha asignado un número; cualquier tipo de etiqueta o clase social es inválida en el viaje. Todos serán tratados como lo que son: una misma especie. No tendrán un asiento en alguna clase estipulada; no habrá diferencia. Deben realizar el trayecto por igual. Gracias por la atención prestada; y esperamos, que dentro de todo, sea de su agrado el viaje.

PASAJERA #333444

Levanté la mirada para observar desde otra perspectiva, para salirme del esquema extremista y experimentar la situación desde la neutralidad. Pero…¡qué difícil!, no lo logré.

“¿Qué es todo esto que está sucediendo? ¿por qué estoy siendo reducida a un número? mi nombre, edad, nacionalidad, profesión o clase social, deberían librarme de estar acá, ¿no? ¿por qué me obligan a viajar junto a personas que no conozco? ¿cuál es la pandemia del adormecimiento? Yo estoy muy despierta. ¡Bájenme ya de aquí!. Yo no necesito embarcar en este vuelo. ¡¿Me escuchan?!”

Esa fue la primera reacción al enterarme de lo que estaba viviendo; negación total. No podía creer que mi vida hubiera cambiado en un instante y sin yo decidirlo. No me gustó la sensación de no tener el control. Estaba presa en un avión a causa de una pandemia, que hasta el momento, creía que no experimentaba. ¡Qué inocente era!

Me encontraba en la incertidumbre total. De repente, una extraña sensación vino a mí, sentí que la vida que había conocido hasta el momento estaba a punto de transformarse… y !vaya que lo hizo!; sin saberlo, al entrar en ese vuelo me despedía y dejaba atrás, una versión mía y de la vida, para crear una totalmente distinta.

Llegó a habitarme la frustración, acompañada de rabia. ¿Quién había decidido crear este viaje? ¿quién era el responsable de tenernos a todos encerrados en un avión, sin siquiera dejarnos decidir o protestar? ¿quién se sentía con el derecho a afirmar que estábamos adormecidos? ¡No entendía nada!. Quería hablar con el gerente de la aerolínea “La Vida” y decirle lo equivocado que estaba y el error que cometía.

Pasados los días y al no tener algo distinto para hacer, comencé a transitar por las profundidades de mi ser; de nuestro ser. Tal vez no estaban tan errados con la pandemia del adormecimiento. ¿Qué tal que sí hubiéramos experimentado la vida dormidos? Sin apreciar lo simple y básico. ¿Y si habíamos simplemente existido, pero no vivido?.

En las pantallas con transmisión en vivo, podía ver la naturaleza volviendo a surgir, a los animales sintiéndose libres en su hogar; noté que todo se veía muy bien en nuestra ausencia y entré en un estado de negociación; pensaba…¿Qué habría pasado si hubiéramos hecho las cosas distintas? ¿y si nos hubiéramos dado cuenta antes de lo que hacíamos? Tal vez no estaríamos en esas circunstancias. Para ese punto, ya estaba convencida de lo real que era la pandemia.

Seguían pasando los días y con ellos, mi exploración en las profundidades. Llegó la tristeza, acompañada de un vacío profundo difícil de poner en palabras. Pensaba: “¿hasta qué punto llegamos? ¿cómo es posible que hiciéramos todo esto?. Me daba tristeza el hecho de no haber disfrutado intensamente lo que podía, la hermosa naturaleza y vida que me rodeaba. Ahora extrañaba todo.

Por último, entré en estado de aceptación. Me dediqué a observar, apreciar, sentir y me detuve a admirar lo y los que me rodeaban. Viví la conexión profunda; y fue ahí

cuando descubrí que el exterior no es más que un reflejo interior. Me reconocí en el ‘todo’ y me encontré en el ‘otro’.

Comencé a perdonarme y perdonarnos. No sabíamos realmente que estábamos viviendo dormidos y destruyendo nuestro hogar. La pregunta dejó de ser “¿por qué?” y paso a “¿para qué estoy viviendo esto?. Me liberé de la culpa y me propuse, que al volver, lo haría todo mucho mejor.

Pensé en la vida, en su razón de ser y llegué siempre a la misma conclusión.

Todo se resume a perderme y encontrarme, caerme y levantarme, aprender, explorar, aventurar, sentir, reír, llorar, amar, apreciar, simplemente… a SER Y ESTAR.

Y.. de repente, me di cuenta de lo que era vivir despierta; todo era tan sencillo, que tal vez por eso tardé en darme cuenta.

Se trata de poder sonreír al abrir los ojos en la mañana y agradecer por un nuevo día, de estirar y agradecerle al cuerpo por ser el vehículo directo a esta experiencia, de compartir con otros seres experiencias del alma. De sentir el aire que entra y sale con cada respiración, de ver el sol brillar y la luna iluminar la oscuridad, de apreciar los colores, sentir las texturas y escuchar cada sonido. De tener el placer de abrazar un árbol y sentir con los pies el pasto. De preparar con amor e intención el alimento y disfrutar cada bocado, textura, sabor y olor. Sentir el agua en la piel, experimentar la creatividad a travez del arte, la música, la literatura, la vestimenta. De poder bailar y mover el cuerpo al ritmo de la música. De amar, reír, abrazar, sentir…Y entendí, por fin, que de eso se trataba la vida. De ser y estar; vivir a profundidad desde el centro del ser.

Y es justo, en este momento, que me doy cuenta que atravesé un proceso de duelo profundo con cada una de sus etapas (negación, rabia, negociación, tristeza y aceptación). Duelo a la muerte de una versión mía, de la humanidad y de la tierra que conocía. Hoy la suelto, la dejo ir y me preparo para retornar a nuestro hogar, a una nueva realidad,! extraña y desconocida!, pero consciente. Estoy dispuesta a experimentarla y vivirla desde el SER, AQUÍ y AHORA. Es tiempo de despertar, de aportar y de comenzar a crear la vida que queremos VIVIR.

Y me pregunto por ti, querido pasajero/a #??????, comenzarás a vivir despierto/a o simplemente seguirás… existiendo?

¡AVISO DE TRIPULACIÓN!

Damos fin al vuelo COVID 19. Lamentamos los inconvenientes y problemas causados, pero en la aerolínea “La Vida” a veces no le damos a nuestros pasajeros lo que quieren, sino lo que necesitan.

Esperamos que hayan aprendido a transitar desde otro lugar la existencia y queremos no tener que verlos pronto en un nuevo destino.

18 comentarios en “Viaje a las profundidades del ser

  1. Me gusto el escrito felicidades

    1. Excelente, muy enriquecedor e ilustrativa la lectura.

  2. Maravilloso, muchas gracias por compartirnos tu experiencia e invitarnos a emprender nuestro viaje interior.

  3. Excelente escrito. Nos lleva a reflexionar sobre la realidad que nos toca pasar por estos momentos y que cambian nuestras vidas y nuestra forma de ver el mundo. Somos frágiles.

  4. Muy buena perspectiva y totalmente realista ??

  5. Muy buena perspectiva y totalmente realista ??

  6. ¡¡Muy buena perspectiva y totalmente realista!!

  7. Excente análisis . Ser y estar. Maravilloso.

  8. Ésto que está pasando, precisamente es para que alcancemos sentir y vivir lo que usted plasma en éste escrito, éste es el porqué y para qué de la situación, ojalá ésto se logre en toda la humanidad

  9. Felicitaciones una excelente reflexión ¡¡¡. Despierta sentimientos muy profundos en nuestro interior y es de verdad, que esta reflexión lo lleva a uno a navegar por las produndidades de nuestro ser. Es una reflexión que muestra una gran realidad.

  10. iiiExcelente reflexión!!!
    Dios permita que aportemos a un cambio a partir de lo que hemos vivido y ganemos todos, sobre todo nuestra madre tierra.

  11. Maravillosa visión de una situación que nosotros mismos creamos. Te felicito hija, y espero que artículos así sirvan para cambiar la forma de ver las cosas, para que las cosas cambien.

    1. Me parece muy interesante el artículo. Y muy serio.

      1. Muy buen artículo. Propio de lo que estamos viviendo. Felicitaciones

        1. Muy interesante el artículo y apropiado para estos tiempos.

        2. Excelente artículo, felicitaciones ????

  12. Bonita reflexión

  13. Vivi me encanta… creo que como escritora tienes un gran potencial.
    El fondo y la forma son muy buenos, el simbolismos del viaje es creativo y muy apropiado.
    Las verdades que dosificadamente le vas despachando al lector son contundentes y a veces brotan tan inesperadamente como una bofetada.
    Lo que siento más chévere es el balance que tienes … tu texto dice grandes verdades, que pudiesen generar culpa y apabullar, pero no, por el contrario les das un giro muy afortunado al usarlas para proponernos la esperanza de un destino prometedor si optamos por hacernos responsables de él y de nosotros mismos… que Chévere.
    Mil gracias por invitarnos a reflexionar, a hacernos responsables y mostrarnos un horizonte esperanzador.
    Es MUY MUY difícil poner todo eso en práctica, pero Dios nos ayuda enviándonos de cuando en cuando mensajeros, como en este caso lo hizo con el texto de Viviana Restrepo.

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